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viernes, 24 de mayo de 2013

Lectora Anónima

Y¿En qué te has convertido?
¿Eres acaso una lectora anónima?
Me lees, me ignoras por las rayas en tu mente.
No te compliques por las tildes, ni por los adverbios.
Saber que me lees me hace temblar.

¿Qué hace tu ausencia con mi recuerdo?
Traza permanentes desgarros sobre mis palabras,
me perturba al fondo de la cálida mañana,
caza mis últimas alucinaciones con leones,
me hace escribir tempestades en el papel oxidado.

Te has convertido en el humo que sale por la ventana,
en el sueño que me despierta a media noche,
en la mirada perdida mientras subo las gradas hacia ese poste.
Me pierdo cada vez más lejos, más frío y más grave,
las aves ya no vuelan sobre tu trazo, el trazo de tu mano.

Conviértete más bien, en un nudo deshecho,
en un copo de nieve sobre el antiguo baile,
viaja libre, a las alturas, como hace años,
brilla debajo de la puerta cerrada,
no te quedes callada y dime algo, que siento que quieres leer alto.




Para las personas que temen decir algo esencial...

lunes, 11 de junio de 2012

Frío en la ciudad

A veces solo llueve por las noches.
La calles brillan por los charcos alumbrados por semáforos monocromos.
La gente no pisa las huellas de las bicicletas por miedo a ser llevadas por ellas.
En las carceletas los esquizofrénicos pelean por su libertad cuando su verdad es la locura.
Luces sepia alumbran los pecados y desconsuelos de cucufatas olvidadas.

La última noche no llovió, mi teléfono celular no sonó y no volví a saber de ti.
Podrido con dos fichas en el bolsillo consagro mis pasos a la vereda parchada.
Mercaderes informales con multas e impuestos sin pagar ofrecen sus estropajos
Me intoxica pensar en que volverás, que de nuevo me amarás. Tan solo una idea efímera.
Llego al hotel, gradas suben, puertas se abren y timbres suenan. Consumido.
Me ahogo entre mis sábanas, muero a mi almohada, me inspiro y espero recuperarte.

Ahí estas! me encanta besarte, caminarte, tocarte, pensarte, amarte. Eres mía
Saldremos de la ciudad y nos detendremos en ese paisaje que te encanta para ver el ocaso.
Dejaré que elijas por mi, que tu deseo sea el mio y mis sueños guíen tus manos.
Me despierto. Estiro mis brazos y solo tomo el vacío, me engaño, me ignoras.
Prefiero aquella pesadilla con el perro mordiéndome la canilla. Necesito dormir.
Me levanto, el día empieza, esquivo tus pensamientos y sigo adelante. Me engaño.



Octubre 2010.