Píntame un sueño,
un sueño imperfecto
con nubes de elefantes
y países celestes,
donde las mujeres iluminan todo,
como amaneceres.
Un sueño donde las letras
vuelen con los sonidos del viento
y sean encontradas por oídos,
aquellos que dibujan voraces ilusiones.
Roba los colores de mi vida.
De los más oscuros,
toma mi odio por lo marchito.
De los cálidos,
toma el de mi abrazo que espera en otoño.
De los más fríos,
puedes tomar aquel que representa
el beso que nunca di antes de morir.
El color más lindo,
ponlo con tu sonrisa,
¡Esa sonrisa!
Usa mi piel como lienzo,
lo permito.
En ella, hay un mapa,
te lleva a cuentos apócrifos
de tierras transparentes,
y olvidadas;
escritas por trovadores,
y habitadas por el sol,
donde el silencio es necesario
para escuchar los deseos del vientre.
Pinta en mi sueño,
las comisuras de tus labios,
esos labios soberbios,
ponle el color carmín del atardecer,
encarna las brazas de tu fuego,
adórnalo con mordidas,
enmárcalo y guárdalo
en la eternidad de las horas.
Ponle comillas,
para besarlos en verso.
Píntame un sueño
y nunca lo despiertes.
Hay mucho que decir. Cuando uno escribe puede soltar todo lo atado en el corazón, puede ser el poeta soñado que despierta a veces viajando en combi. En esta nube virtual, quiero desatar lo que por momentos me hace viajar.
jueves, 4 de julio de 2013
miércoles, 12 de junio de 2013
Atardeces
Entre las nubes tostadas y doradas se mezclan pensamientos con colores.
Van desde los claros que buscan sonrisas y se confunden con el cielo. Pasando por los intermedios, a veces verdosos, a veces topacios, a veces viciosos.
Terminan en los oscuros que conjugan lágrimas pérdidas con sonidos del viento por la tarde.
De esa forma los pensamientos pasan por un sinfín de matices que los convierten en seres mágicos que se apoderan de nuestra mente.
Así te siento atardecer, hoy que te llevas a mis seres mágicos.
viernes, 31 de mayo de 2013
viernes, 24 de mayo de 2013
Lectora Anónima
Y¿En qué te has convertido?
¿Eres acaso una lectora anónima?
Me lees, me ignoras por las rayas en tu mente.
No te compliques por las tildes, ni por los adverbios.
Saber que me lees me hace temblar.
¿Qué hace tu ausencia con mi recuerdo?
Traza permanentes desgarros sobre mis palabras,
me perturba al fondo de la cálida mañana,
caza mis últimas alucinaciones con leones,
me hace escribir tempestades en el papel oxidado.
Te has convertido en el humo que sale por la ventana,
en el sueño que me despierta a media noche,
en la mirada perdida mientras subo las gradas hacia ese poste.
Me pierdo cada vez más lejos, más frío y más grave,
las aves ya no vuelan sobre tu trazo, el trazo de tu mano.
Conviértete más bien, en un nudo deshecho,
en un copo de nieve sobre el antiguo baile,
viaja libre, a las alturas, como hace años,
brilla debajo de la puerta cerrada,
no te quedes callada y dime algo, que siento que quieres leer alto.
¿Eres acaso una lectora anónima?
Me lees, me ignoras por las rayas en tu mente.
No te compliques por las tildes, ni por los adverbios.
Saber que me lees me hace temblar.
¿Qué hace tu ausencia con mi recuerdo?
Traza permanentes desgarros sobre mis palabras,
me perturba al fondo de la cálida mañana,
caza mis últimas alucinaciones con leones,
me hace escribir tempestades en el papel oxidado.
Te has convertido en el humo que sale por la ventana,
en el sueño que me despierta a media noche,
en la mirada perdida mientras subo las gradas hacia ese poste.
Me pierdo cada vez más lejos, más frío y más grave,
las aves ya no vuelan sobre tu trazo, el trazo de tu mano.
Conviértete más bien, en un nudo deshecho,
en un copo de nieve sobre el antiguo baile,
viaja libre, a las alturas, como hace años,
brilla debajo de la puerta cerrada,
no te quedes callada y dime algo, que siento que quieres leer alto.
Para las personas que temen decir algo esencial...
jueves, 16 de mayo de 2013
Café olvidado
Desearía ser un misterio en tu vida, un Mail no contestado, una llamada perdida, una solicitud de amistad no aceptada. Quisiera que no puedas encontrarme al final de la calle, ser aquel vecino que no sabes que existe, el perro que no muerde, la lluvia que amenaza y no cae. Quisiera que sólo me encuentres en recuerdos, en la foto dentro del baúl, en la canción aleatoria de tu iPod, y en el pollo a la brasa de la esquina. Quisiera desenfocarme en tus gafas nuevas, en mi cama destendida, en el café frío olvidado en la mesa, en la calle de tu trabajo por la que no paso. Quisiera tantas cosas y pienso que a veces es en vano.
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