miércoles, 29 de julio de 2015

Alfajores de madre

Ingredientes:

1 kg de harina
400 grs de mantequilla
6 CH de azúcar en polvo
Manjar al gusto

Preparación:

En una mesa de cocina (o tabla) cernir la harina y mezclar con el azúcar en polvo.
Agregar la mantequilla en trozos y mezclar hasta formar una masa homogénea*.
Estirar la masa y cortar las redondelas.
Pre calentar el horno a 300°F
Punzar los alfajores crudos con un tenedor y meterlos al horno por 10 minutos o hasta que estén dorados y cocidos**.
Retirarlos del horno y rellenarlos con el manjar.
Cubrir con azúcar en polvo.


*La paciencia y perseverancia son la clave.
**El tiempo puede variar según la altitud.

domingo, 12 de julio de 2015

Distancias – Parte I

Converger con tu filoso silencio ha quebrado mi teclado.
Es preciso limpiar mi modesto karma con estos ensayos.
A decir verdad, nuestra distancia e indiferencia se asemejan.
Son almas gemelas tiranas e incompatibles que se apartan.

Qué calma se siente en esta mezcla de lejanía y soledad.
Podría odiar brevemente los que fueron besos en mi vida.
Esos que, en el momento exacto, debieron ser eternos.
Torpe insensatez que rompes con mi ocaso sentimental.

Sí. Amé tu imperfección y celeridad en mis recovecos oníricos.
Tu necedad se fusionó con mis ganas de alimentarte de letras.
Letras que se alejaron de la simplicidad de la noche. Desafiantes.
Tus aires guerrilleros y caudillos me inspiran añorarte en rimas.

Separados aún más. Cómo predestinados a no ser. (Cortázar)
Nostalgia impura en mi aislamiento, te extraño brutalmente.
El llanto, mi silencio, el tuyo. Todos principios básicos de paz.
Qué son los mares sin orillas que se separan, sino eternidad pura.

De regresar a nuestro inédito invierno, recordaría que tienes voz.
La remembranza de tus detalles intangibles me atrae de nuevo.
Esperanza es su nombre. Sí existe, me llevará a ti con el tiempo.
Un idioma plausible que compartimos, es ahora solo distancia.

domingo, 11 de enero de 2015

La Indagación del beso

A este ritmo que marca la lluvia
me apetece buscar tus labios
carnívoros, rosas, delgados
para saberte a delirios
para inmortalizarte en tinta
para sudar bajo la esperanza de verte.

Encuentro tus ojos
y en ellos hayo la tiranía de la soledad
tus pupilas son un mantra
y ese color a infinito que mi mente atrapa
destruye mi inconsciente
perfora mi respiración, azuza mi ser.

Sigo mi búsqueda
entre los libros empolvados de Ruíz
cerca de los lunares que dejó tu cuerpo
en los lugares donde fuimos arte,
en las estaciones de trenes de invierno
en las caminatas que no anduvieron.

La lluvia se aleja y la mañana llega
intento de nuevo en tus labios
azoto mis pensamientos a tu lado
destello los principios de mi sobriedad
la cárcel del tiempo dice aquí,
la indagación se detiene en tu beso…

…y despierto.

domingo, 14 de septiembre de 2014

Hola y chau soledad.

¿Qué haces soledad ahí escondida?
Sé que te he pensado y extrañado,
soy consciente,
ahora te asomas cautelosa
con esa sonrisa que marca margaritas en tu rostro.

Bendita soledad,
eres tan hermosa que no te puedo amar
¿Qué hago trayéndote a mi mente?
juego a las escondidas contigo,
aunque te añore a mordidas terminas sobre mí.

Las bases fundamentales del amor te olvidan,
el romanticismo es efímero y sarcástico
asimétrico al tacto,
como el recuerdo de nuestro silencio,
nuestro único idioma.

Las historias son cortas entre nosotros,
todas terminan siendo desgarradoras,
siempre me invaden tus lágrimas,
me arranco los recuerdos,
muero por tus ojos de cielo.

Ahora me dejas con tu mirada en el alma,
con tu inocencia fusionada a mi pecho,
con tu aroma a estrellas,
te llevas mi mejor alegría,
me dejas… nada.

Hola y chau soledad.


miércoles, 26 de febrero de 2014

Siempre

Siempre es…
… la sensación que no se van de mis labios, que permanecen a pesar de que duermo, que aparecen entre mi sueño nostálgico caminando en nuestro parque, y que despierta en mi cama revuelta.
… el momento en que tomé por segunda vez tu delicada mano de brisa; timorato y soñador, joven e iluso y no solté hasta que perdí la razón.
… nuestro último abrazo de despedida que me dejó sabor agrío en el que juramos no volver a hablar del tema y arrancamos el corazón al suelo.
… tu risa imparable, mientras destruimos la melancolía a cosquillas en la arena, una guerra entre tu sonrisa y mis dudas.
… tu recuerdo que no sé dónde poner, que me hace humo y que me engancha en la pintura de tus ojos y tu carne morena.
… extrañarte hasta dentro de tu piel, descubrirme en tus lágrimas, encerrarme en tu odio y flotar en tu ombligo.
… tu mente como droga que alivia mi trastorno de ira, que me rolea, que me inhala y embrutece mi taquicardia.
Siempre es la primera y última noche, en que te esperaba regresar hasta que te hiciste recuerdo.