Estoy aquí
y desde aquí,
te extraño a ciertas horas,
debajo de mis sueños,
enterrado en secretos,
con los sabores del tiempo,
con un increíble placer de paciencia.
A gotas te siento,
en las manos, las palmas
y en los cardos.
Me robo los suspiros de tus labios
y me hago asesino de los segundos,
te espero atado, clavado,
y feliz.
Hay mucho que decir. Cuando uno escribe puede soltar todo lo atado en el corazón, puede ser el poeta soñado que despierta a veces viajando en combi. En esta nube virtual, quiero desatar lo que por momentos me hace viajar.
miércoles, 12 de septiembre de 2012
domingo, 9 de septiembre de 2012
jueves, 6 de septiembre de 2012
El gato y la luna, fábula de transeúntes
Cuando te conocí eras creciente,
con la sonrisa volteada,
en el momento en que la lobreguez invade la tarde,
al anochecer, en un latido constante.
A las pruebas me remito,
y es que los astros no mienten,
con la mente a tu lado,
atónito por las casualidades.
Durante la cálida primavera,
cuando los duraznos se aterciopelan
y los cerezos se encarnan,
tu calor no tiene bandera.
Encima del tejado rojizo,
rendido ante el horizonte curveado,
me descubro en tu circunferencia,
y tu momento ha llegado.
Los gatos somos sobrios,
de un lado a otro lado,
mezclado, encandilado por la luz,
uno a uno, apartados y ebrios.
Obnubilado y paciente,
te escribo a pedazos,
y te evoco inescrutable,
luna llena pensante.
Me ganas las intenciones,
me dejas a oscuras,
te haces menguante,
respiro de tus canciones.
Es momento de partir,
la negrura de tu manto ha vuelto,
no te echo de menos si te vas,
pero temo a dónde has de ir.
con la sonrisa volteada,
en el momento en que la lobreguez invade la tarde,
al anochecer, en un latido constante.
A las pruebas me remito,
y es que los astros no mienten,
con la mente a tu lado,
atónito por las casualidades.
Durante la cálida primavera,
cuando los duraznos se aterciopelan
y los cerezos se encarnan,
tu calor no tiene bandera.
Encima del tejado rojizo,
rendido ante el horizonte curveado,
me descubro en tu circunferencia,
y tu momento ha llegado.
Los gatos somos sobrios,
de un lado a otro lado,
mezclado, encandilado por la luz,
uno a uno, apartados y ebrios.
Obnubilado y paciente,
te escribo a pedazos,
y te evoco inescrutable,
luna llena pensante.
Me ganas las intenciones,
me dejas a oscuras,
te haces menguante,
respiro de tus canciones.
Es momento de partir,
la negrura de tu manto ha vuelto,
no te echo de menos si te vas,
pero temo a dónde has de ir.
domingo, 2 de septiembre de 2012
sábado, 1 de septiembre de 2012
A la vida ingrata
A la vida ingrata que le dejo mis dolores,
los dolores en mi inocua memoria que por años llevaron tus dulces a mis manos.
Te extraño en tu espacio calado por tus pasos de noche
y tus saltos de día.
A la vida ingrata que me quita el crucigrama,
enredado de humor y refranes de nata.
En mi taza de café a la que no doy cucharadas
te encuentro preparando los dulces de tu madre y cocinando siembre bandejas de anfitriona.
A la vida ingrata no le digo más nada,
ya me va pidiendo lo que aún no le debo,
mis días de playa y mañanas a lomo de yegua alazán con cuadras blancas pintadas.
Me pierdo en la extensa puna de oro y plata.
A la vida ingrata mis nietos le temen,
pero a ellos les digo que lo mediten siempre.
Paciencia y humor les dejo al doblar la curva,
espero que el Señor Paciente a mí, y a mi eterno amor, nos recoja juntos
para no dejarle nada a la vida ingrata.
In memoriam
los dolores en mi inocua memoria que por años llevaron tus dulces a mis manos.
Te extraño en tu espacio calado por tus pasos de noche
y tus saltos de día.
A la vida ingrata que me quita el crucigrama,
enredado de humor y refranes de nata.
En mi taza de café a la que no doy cucharadas
te encuentro preparando los dulces de tu madre y cocinando siembre bandejas de anfitriona.
A la vida ingrata no le digo más nada,
ya me va pidiendo lo que aún no le debo,
mis días de playa y mañanas a lomo de yegua alazán con cuadras blancas pintadas.
Me pierdo en la extensa puna de oro y plata.
A la vida ingrata mis nietos le temen,
pero a ellos les digo que lo mediten siempre.
Paciencia y humor les dejo al doblar la curva,
espero que el Señor Paciente a mí, y a mi eterno amor, nos recoja juntos
para no dejarle nada a la vida ingrata.
In memoriam
José Deza Jaén
1927 - 2011
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