
Vivo contemplando un otoño vacio
cálido con sólo tu mirada.
Mi cuerpo estremecido
y tu invierno alrededor.
Eres extraña y ajena a mi silencio,
apostaría que a veces olvidas mi nombre
y que nunca me hallo en tus ojos,
en tus ojos divertidos.
Oculto mis deseos en hojas de papel blanco
y confieso mis ganas por decirte
a mi lápiz corcel.
Te extraño sin nunca haberte tenido,
ni olvidado, ni haberte cocinado.
Aquel cuento debí haberlo escuchado
contigo a mi lado...
- Publicado en Octubre del 2009 cuando los martes eran grises y Europa venía.
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